Introducción

Autumn Payne, Bryana Herrera, Daisy Vasquez, Nallely López, y eds.

Historia de la monja alférez

Catalina de Erauso

Catalina de Erauso, siglo 17, desconocido. Disponible en el dominio público por Wikimedia Commons.

Catalina de Erauso (1592–1650) nació en San Sebastián, de Guipúzcoa, España, pero el año no es seguro. Según su bibliografía  nació en 1585 (Erauso 10), pero su certificado de bautismo dice que nació en 1592 (“Catalina de Erauso”). Creció con sus padres, capitán don Miguel de Erauso y doña María Pérez de Galarraga y Arc y hermanos. A la tierna edad de cuatro años la entraron en el convento de San Sebastián el Antiguo donde se quido hasta los quince años. Después de haber estado en el convento toda su vida, logró escapar y se renombró Francisco Loyola (“Catalina de Erauso”).

Con el nombre de Francisco Loyola, Catalina pasó su mayor tiempo en batallas en el nuevo mundo. Ella recurollo muchos lugares durante su vida incluyendo partes en Sudamérica. Catalina pasó un tiempo en Chile en la guerra contra los Araucanian. En donde se reencontró con su hermano el Capitán Miguel de Erauso y pasaron un tiempo conviviendo juntos. Su valentía y trabajo durante las guerras de Araucanian le ayudó a volverse alférez lo que es una posición importante en el militar. Catalina tenía un mal carácter en la forma que en veces era muy agresiva lo que le causó problemas durante su tiempo en el militar y en su vida.

Durante su vida en la militaría estaba encarcelada muchas veces por varios crímenes. Pero la ultima vez que estaba encarcelada ella estuvo acusada de un crimen que no cometió. Sin embargo ella fue proclamada culpable y fue puesta en la cárcel por 10 años. Después que ella fue liberada de la cárcel, todavía estaba perseguida por la ley. Catalina buscó un lugar donde se podίa esconderse y un obispo le dio seguridad en su iglesia.  Ya estando en la iglesia tenía miedo que estaba a punto de morir o regresar a la cárcel otra vez. Por eso decidió confesar la verdad de su sexo al obispo.

Después de confesar su secreto, Catalina no fue castigada, sino que fue perdonada e incluso celebrada. El obispo le dio permiso de continuar su vida como hombre, y eventualmente el público vino a respetarla y verla como un héroe. El público fue tan asombrado de la vida de Catalina que ella decidió de escribir una cuenta de su vida para compartir sus experiencias con el mundo. El cuento que escribió se llama “Historia de la monja alférez”, y el capítulo que hemos anotado viene de este libro.

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